¿Qué es y qué no es el coaching?

Hay grandes dudas con respecto a lo que es y lo que no es un coach; que si es una persona que me dice cómo actuar, que si me enseña, que si aconseja, que si regaña, que si pone límites, que si me va a juzgar por lo que hago o dejo de hacer. En fin, hay varias preguntas que comúnmente se hacen los empresarios respecto a esta importante actividad.

Por eso, en este post trataré de clarificar algunas de las cuestiones más recurrentes que he encontrado en mis clientes, y decirles -de manera breve y concisa- qué es lo que realmente podemos hacer los coaches por ustedes, los emprendedores.

Iniciaré con una definición que considero bastante completa: El coaching es una metodología poderosa a través de la cual es posible ayudar a otra persona a desempeñarse hasta lo más alto de sus capacidades.

Podemos decir que a través del coaching se busca cumplir tres principales objetivos:

  1. Promover una mayor consciencia en las relaciones y habilidades interpersonales.
  2. Enfatizar la importancia de un cambio generativo y no solamente correctivo de las conductas y capacidades del cliente.
  3. Enfocar los valores y creencias del coachee para convertir sus metas en realidades útiles para él y su organización.

Después de estas definiciones, algunos podrían pensar que el coaching es algo parecido a una terapia. Sin embargo, una terapia se centra en los sentimientos, y no en la consecución de objetivos. Por ello, (a diferencia de lo que ocurre en la terapia, donde hay individuos que en 5 ó 10 años no ven diferencia alguna), con el coaching, siempre se ven avances.

Claramente, para que funcione esta asesoría es necesario que el coachee (o cliente) participe voluntariamente y defina dónde está, cuál es el estado que desea obtener y qué evidencias quiere tener de haber logrado sus metas.

Evita confusiones

Existen conceptos que podrían confundirse en algún punto con el coaching (capacitación, mentoría, terapia psicológica y consultoría) que, aunque guardan una interrelación con éste, existen fronteras entre ellos.

Un consultor es un experto en un tema y ofrece soluciones; un capacitador es una persona que transfiere sus conocimientos y habilidades a sus alumnos; un mentor es un modelo a seguir; un psicoterapeuta está relacionado con la salud mental y con las herramientas para obtenerla.

A diferencia, un coach es un acompañante que hace preguntas mediante las cuales logra un cambio personal del coachee para conseguir sus metas. Su trabajo es generar acciones diferentes y valiosas que llevan al cliente a desarrollar nuevas estrategias de pensar y actuar, orientándose en el futuro y no en el pasado.

El coaching se enfoca en soluciones, más que en el problema per se. Particularmente, el coaching ejecutivo se trata de alinear los objetivos del participante con los de su empresa.

Debes tener presente que NO se trata de un proceso correctivo ni es un recurso para “salvar casos insalvables”; un coach ejecutivo no da consejos, ni soluciones mágicas, ni comunica sus experiencias ni sus ideas de cómo hacer las cosas basándose en la experiencia; no sugiere ni recomienda y mucho menos juzga al empresario.

Sencillamente, el coach es un facilitador para que el coachee encuentre soluciones y sea mejor persona, tanto en el plano personal como en el profesional.

Por SoyEntrepreneur

5 cosas que haces mal en tu rutina mañanera

Para muchos de nosotros, las mañanas no son muy importantes. El momento entre el que despertamos y llegamos a la oficina, es como un sueño y nuestra rutina es algo tan aburrido que nunca pensamos en cambiarla.

Desafortunadamente, nuestras tareas mañaneras son más importantes de lo que queremos admitir y nuestros malos hábitos tienden a acumularse con el tiempo. La mañana determina cómo vamos a actuar el resto del día y una gran cantidad de errores pueden afectar tu productividad en la tarde y en la noche.

Observa estos cinco errores que cometes en la mañana y piensa bien cómo puedes cambiarlos para que tus días marchen mucho mejor:

  1. Despertarse con algún disgusto. A veces levantarse con un ruido o situación molesta es inevitable. Pero, si la alarma en tu teléfono es desesperante, será tu culpa estar enojado durante los primeros minutos del día. También es importante que no caigas en el ciclo de oprimir el botón de snooze cada cinco minutos y vuelvas a escuchar ese molesto sonido. Cuando despiertes, hazlo bien, aunque sea difícil, y trata de quitarte poco a poco el sueño. Usar tu canción favorita o irte a la cama más temprano para dormir más son buenas tácticas para que el proceso de levantarte sea más sencillo.
  2. Apresurar la rutina. Seguro habrá días en los que vayas tarde y necesites acelerar toda tu rutina para llegar a tiempo al trabajo, pero cuando esto se convierta en un hábito habrá consecuencias irreparables. Si te apuras en exceso, tu cerebro no tendrá tiempo para relajarse y prepararse para el día. En lugar de eso, te estresarás por todas las pequeñas tareas que debes completar y por el tiempo que te tomará cada una. Trata de levantarte media hora antes para que puedas terminar las cosas.
  3. Saltarse el desayuno. Este muchas veces es el resultado de apresurar tu rutina, pero demasiada gente renuncia al desayuno. Lo ven como un alimento innecesario y prefieren iniciar con algo que no sea nutritivo como una taza de café o té. Aunque el café puede reanimarte, no te va a dar la nutrición que necesitas para tener más energía. Come un desayuno saludable como fruta, carbohidratos o proteína para mantenerte enfocado durante el día. Todo lo que necesitas son 15 minutos extra de preparación. Si tu rutina no puede darte esos 15 minutos tal vez tengas problemas más graves que el desayuno.
  4. Obsesionarse con el trabajo. Si te despiertas y lo primero que haces es revisar tu correo, hacer una llamada a uno de tus clientes o pensar en un problema del día anterior estás obsesionado con tu negocio. Puede parecer que lanzarte al trabajo de inmediato es una de las decisiones más productivas que podrás hacer, después de todo, estás eliminando tiempo libre para dedicarlo al empleo. Pero hacer esto puede lastimar tu productividad a largo plazo, ya que no tendrás un periodo de relajación. Date algo de tiempo para meditar, hacer ejercicio o algo que disfrutes. Esto reprogramará tu cerebro y permitirá enfocarte mejor en tu trabajo cuando sea momento de empezar.
  5. Retrasar las tareas difíciles. Siempre hay un reto mayor, ya sea algo de último minuto o un proyecto que no se ha terminado en meses. No importa lo que sea, tal vez no quieras hacerlo y cuando despiertas lo último que quieres hacer es algo retador. Terminar lo más difícil por las mañanas es muy beneficioso. Te deja con un sentimiento de logro y todas las demás tareas parecen más fáciles en comparación. Tus mañanas nunca serán perfectas. Nunca tendrás esa rutina en la que las cosas salen bien y estés listo para el éxito, pero puedes eliminar esos hábitos que tienden a arruinar tu rutina después de años de repetición.

No te desanimes si lo encuentras difícil al principio. Las rutinas toman consistencia, disciplina y tiempo para cambiarlas e introducir un cambio repentino puede ser desconcertante. Mantente comprometido a tus cambios y eventualmente valdrá la pena porque serás más productivo y tendrás una mejor actitud mental para comenzar.

Por Jayson Demers

8 consignas de cambio para reclutar más colaboradores

10 ideas que siempre debes tener presentes al momento de iniciar un proceso de cambio de alto valor de dirección personal. Internalízalas e imprímeles tu propio sello de marca. Por muy sencillas que parezcan no puedes desestimar su alto sentido de dirección y potencia interpretativa. Nuestros equipos de trabajo y aliados han obtenido resultados aleccionadores y significativos aplicándolas en su día a día y en momentos cruciales de su vida personal, relacional y profesional. 10 ideas de pura experiencia ganada. Practícalas y compártelas con quienes comparten tu interés en incrementar su capacidad de acción.

  1. Todo cambia, nada es inmutable.
  2. El cambio es omnipresente, está en todas partes.
  3. Las realidades cambian constantemente, crean nuevos mundos.
  4. No se gerencia el cambio, se asume o resiste a él.
  5. Dirigir organizaciones es dirigir cambio.
  6. Las organizaciones no cambian, cambia su gente
  7. Todo cambio requiere la práctica de nuevas soluciones.
  8. Sin cambio no hay resultados diferentes.

¿Y tú? Cómo vives tu propia experiencia de cambio?