Life Coaching, el equilibrio en tu hogar y trabajo

Encontrar el balance es el objetivo de cualquier ejecutivo, pero no cualquiera sabe cómo hacerlo, por eso este coaching puede ayudarte a lograrlo.

La tarea del coach es guiar a los ejecutivos, directivos o líderes para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, la mayoría de las veces se asocia al coaching al momento en que estos personajes tienen problemas en su empresa, pero… ¿qué es lo que sucede cuando los ejecutivos y directivos tienen problemas que no necesariamente son de índole laboral? ¿los proyectos laborales funcionan cuando la vida personal carece de equilibrio? Para los ejecutivos que padecen de estos males el Life Coaching es una opción.

Muchas veces se necesita una “ayudadita” para encontrar el verdadero sentido del camino, aunque parezca un tanto dramático y de incumbencia propia, muchos ejecutivos y directivos carecen de guía en sus vidas personales, lo que perjudica de manera directa a los temas de las empresas. Para ello, el mundo del coaching ha creado una rama que fortalece los puntos más necesarios para que cualquier ejecutivo encuentre el “sentido” de lo que hace.

El Life Coaching tiene como objetivo ayudar a los clientes a realizar sus quehaceres cotidianos de una forma más plena y armoniosa, teniendo como objetivo el descubrir qué quieren en realidad de su vida, cuáles son sus anhelos por realizar y de qué forma se puede llegar a ellos.

¿Cómo funciona?

La dinámica no es muy distinta a la asesoría que brindan los coach a las empresas, el Life Coach y el cliente se entrevistan de manera personalizada para establecer las metas (profesionales y personales) y se encargan de diseñar un plan para alcanzarlas.

La tarea primordial del Life Coach es asegurarse que el cliente cumpla sus objetivos por medio de apoyo y orientación, dando asesoramiento en caso de encontrarse con algún obstáculo.

Algunos se encargan de asesorar por medio de llamadas o videollamadas semanales, contacto constante por correo electrónico y visitas programadas con el cliente.

Si aún queda duda de cuál es el objetivo de contratar a un coach de este perfil, es importante que los ejecutivos reflexionen sobre cuántos objetivos personales y profesionales son truncados cada año por falta de jerarquización, planeación, organización y dirección.

¿En qué puede ayudar a los ejecutivos?

Los expertos aseguran que el Life Coaching ayuda a los engranajes importantes de una empresa a conseguir los siguientes puntos:

  1. • Al crecimiento personal de los clientes.
  2. • A dar un significado a cada circunstancia, situación y acontecimiento al que se enfrenten.
  3. • A tomar responsabilidad sobre el cómo se percibe la vida.
  4. • A controlar y manejar las emociones.
  5. • A percibir las circunstancias profesionales y personales de manera positiva, generando respuestas y soluciones.
  6. • A que las decisiones que se tomen estén enfocadas al verdadero objetivo de crecimiento del cliente, así como a que éstas contribuyan con su vida personal.
  7. • A que la toma de decisiones se haga basada en un solo eje: el beneficio de su persona, sin perjudicar a terceros.

¿En qué circunstancias puedo solicitar un Life Coach?

Como en las empresas, la necesidad de solicitar ayuda a un experto es dependiendo de la situación particular de cada personaje. El Life Coaching tiene como objetivo encontrar un método que ayude al ejecutivo o líder para que éste tenga mayor tranquilidad en la toma decisiones.

De esta forma, la lista de síntomas que a continuación te presentamos, podría ayudarte a saber si necesitas o no este tipo de ayuda para tu crecimiento profesional y personal:

  1. Falta de confianza en sí mismo.
  2. Estrés constante en área de trabajo y hogar.
  3. Carencia de tiempo para compartir con los seres queridos debido al trabajo.
  4. Mal ambiente laboral.
  5. Retraso en objetivos y proyectos laborales.
  6. Retraso en objetivos y proyectos personales.
  7. Prevalencia de mal humor.
  8. Carencia de sentido en los quehaceres cotidianos.

Si padeces de alguno de estos síntomas, la mejor manera de empezar el año es sabiendo como librarte de ellas, para ello, el Life Coaching puede ser una opción.

Por: Tatiana Gutiérrez

Cómo convertir la crítica en coaching

Muchos emprendedores odian dar retroalimentación a sus empleados. Como resultado, terminan haciendo esto una vez al año como evaluaciones del personal, o peor, evitan completamente esta situación.

Esto se debe principalmente a que la gente suele equiparar la retroalimentación, especialmente la negativa, con la confrontación. Varios de nosotros nunca fuimos enseñados a dar retroalimentación de la manera correcta, a pesar de que realmente agradecemos recibir críticas constructivas en otros aspectos de nuestras vidas.

Tomemos a los deportes como ejemplo. No importa qué deporte hayas jugado cuando eras niño, seguramente tenías un coach o entrenador que te decía qué hacías bien y qué mal, lo que te permitía mejorar tu desempeño. Un buen coach constantemente te daba retroalimentación y tú la apreciabas, ya que querías ser mejor para ganar. Sin embargo, a pesar de que muchos tuvimos una experiencia parecida en algún momento de nuestras vidas, este tipo de coaching raramente es usado en el mundo de los negocios.

Te compartimos tres pasos que te ayudarán a convertir la crítica en coaching de manera que los empleados agradezcan tu retroalimentación:

  1. Define la meta. La retroalimentación funciona tan bien en las competencias porque la meta común (ganar) pesa más que la incomodidad del coach de criticar y que la incomodidad del jugador de recibirla. A los atletas olímpicos no les molesta recibir críticas para mejorar; de hecho, resienten no percibir las correcciones necesarias para ganar medallas. Así que piensa cuál es la meta de tu empresa. A menos de que tengas una startup que quiere cambiar el mundo, como Apple en sus primeros años, a mí me gusta elegir metas personales que también resuenen en la compañía. Por ejemplo, un empleado se sentirá más motivado a alcanzar una meta personal de un millón de pesos en ventas que ayudar a la empresa, como un todo, obtener 10 millones. Todos los empleados tienen objetivos profesionales, aun cuando no te los hayan expresado. La clave es encontrar qué meta tiene cada persona que puede beneficiar a ambos, al individuo y a la compañía. Acuerda trabajar en equipo para conseguirla.
  2. Fija expectativas de retroalimentación rápido y seguido. Una vez que has definido la meta, establece la expectativa de que los empleados recibirán una retroalimentación informal de su performance continuamente. Puedes dar retroalimentaciones a diario a un empleado nuevo, y mensuales para un veterano que dirige un área. La mayoría de los empleados se beneficiará aunque sea con 30 segundos de retroalimentación a la semana. Diles abiertamente qué tan seguido les darás tu retroalimentación y pídeles que te la recuerden en caso de que se te olvide.
  3. Empieza cualquier discusión con la meta. Inicia cualquier discusión de retroalimentación con el panorama general del empleado, por ejemplo: “Juan, tengo algunas sugerencias que te ayudarán a alcanzar tu meta de un millón de pesos en ventas”. Nota las palabras clave en esta frase: “te ayudarán” y “tu meta”. Al fijar la conversación en la meta del empleado, tu crítica se convertirá en una conversación productiva en lugar de una confrontación.

Siempre debes establecer la discusión como una forma de ayudar a los empleados a conseguir lo que es importante para ellos. La retroalimentación del coaching ayuda a los competidores a ganar trofeos y medallas, así que no hay razón para que no puedan ayudarte a ti y a tus empleados a conseguir el éxito del negocio.

Por Victor Cheng

¿Qué es y qué no es el coaching?

Hay grandes dudas con respecto a lo que es y lo que no es un coach; que si es una persona que me dice cómo actuar, que si me enseña, que si aconseja, que si regaña, que si pone límites, que si me va a juzgar por lo que hago o dejo de hacer. En fin, hay varias preguntas que comúnmente se hacen los empresarios respecto a esta importante actividad.

Por eso, en este post trataré de clarificar algunas de las cuestiones más recurrentes que he encontrado en mis clientes, y decirles -de manera breve y concisa- qué es lo que realmente podemos hacer los coaches por ustedes, los emprendedores.

Iniciaré con una definición que considero bastante completa: El coaching es una metodología poderosa a través de la cual es posible ayudar a otra persona a desempeñarse hasta lo más alto de sus capacidades.

Podemos decir que a través del coaching se busca cumplir tres principales objetivos:

  1. Promover una mayor consciencia en las relaciones y habilidades interpersonales.
  2. Enfatizar la importancia de un cambio generativo y no solamente correctivo de las conductas y capacidades del cliente.
  3. Enfocar los valores y creencias del coachee para convertir sus metas en realidades útiles para él y su organización.

Después de estas definiciones, algunos podrían pensar que el coaching es algo parecido a una terapia. Sin embargo, una terapia se centra en los sentimientos, y no en la consecución de objetivos. Por ello, (a diferencia de lo que ocurre en la terapia, donde hay individuos que en 5 ó 10 años no ven diferencia alguna), con el coaching, siempre se ven avances.

Claramente, para que funcione esta asesoría es necesario que el coachee (o cliente) participe voluntariamente y defina dónde está, cuál es el estado que desea obtener y qué evidencias quiere tener de haber logrado sus metas.

Evita confusiones

Existen conceptos que podrían confundirse en algún punto con el coaching (capacitación, mentoría, terapia psicológica y consultoría) que, aunque guardan una interrelación con éste, existen fronteras entre ellos.

Un consultor es un experto en un tema y ofrece soluciones; un capacitador es una persona que transfiere sus conocimientos y habilidades a sus alumnos; un mentor es un modelo a seguir; un psicoterapeuta está relacionado con la salud mental y con las herramientas para obtenerla.

A diferencia, un coach es un acompañante que hace preguntas mediante las cuales logra un cambio personal del coachee para conseguir sus metas. Su trabajo es generar acciones diferentes y valiosas que llevan al cliente a desarrollar nuevas estrategias de pensar y actuar, orientándose en el futuro y no en el pasado.

El coaching se enfoca en soluciones, más que en el problema per se. Particularmente, el coaching ejecutivo se trata de alinear los objetivos del participante con los de su empresa.

Debes tener presente que NO se trata de un proceso correctivo ni es un recurso para “salvar casos insalvables”; un coach ejecutivo no da consejos, ni soluciones mágicas, ni comunica sus experiencias ni sus ideas de cómo hacer las cosas basándose en la experiencia; no sugiere ni recomienda y mucho menos juzga al empresario.

Sencillamente, el coach es un facilitador para que el coachee encuentre soluciones y sea mejor persona, tanto en el plano personal como en el profesional.

Por SoyEntrepreneur

¿Qué podemos esperar del coaching?

En su blog, Ricardo Shahin comparte los resultados de un estudio de satisfacción realizado a coachees por la ICF.

“¿Qué tanto podemos esperar de un proceso de coaching?” es una pregunta que con frecuencia me hacen. Pero más allá de lo que pueda decir como coach, me gustaría compartir con ustedes la opinión de 2,165 personas de 64 países expresadas a través del Estudio Global de Clientes de Coaching realizado por la International Coaching Federation (ICF).

Aquí los resultados más sobresalientes:

  • ¿Qué es lo que hace que un cliente busque un coach? 41% de los entrevistados respondió que para trabajar en la autoestima y confianza en sí mismos; 36% para encontrar el equilibrio entre la vida laboral y personal, seguidos por la búsqueda de oportunidades de desarrollo profesional y la mejora en la gestión del negocio.
  • 72% respondió que los mismos interesados son quienes buscan y contratan al coach.
  • ¿Qué buscan los clientes en un coach? Confianza (74%), relación personal (86%), compatibilidad (80%), nivel de formación (56%), credenciales (41%), reputación (46%).
  • En general, los procesos de coaching tienen una duración de un año 8 meses, con una frecuencia mensual de dos sesiones, mismas que tienen una duración aproximada de 76 minutos.
  • El 95% de los clientes explicó que se sentía muy satisfecho con los resultados y que volvería a contratar el servicio de un coach.
  • El retorno de inversión (ROI) promedio en este proceso, para la empresa, es siete veces superior a la inversión inicial. De hecho, casi la quinta parte (19%) declaró haber obtenido un ROI de al menos 50 veces la inversión inicial; mientras que el 28% informó de un ROI equivalente a entre 10 y 49 veces la inversión.

Con la referencia anterior, podemos decir que el coaching  no es un gasto, sino una excelente inversión para las empresas. Sin embargo, considero que el punto más importante -y el más difícil de evaluar- es el crecimiento que el coachee tiene como persona. Y a mi juicio, eso es invaluable.

POr Ricardo Shahin

8 consignas de cambio para reclutar más colaboradores

10 ideas que siempre debes tener presentes al momento de iniciar un proceso de cambio de alto valor de dirección personal. Internalízalas e imprímeles tu propio sello de marca. Por muy sencillas que parezcan no puedes desestimar su alto sentido de dirección y potencia interpretativa. Nuestros equipos de trabajo y aliados han obtenido resultados aleccionadores y significativos aplicándolas en su día a día y en momentos cruciales de su vida personal, relacional y profesional. 10 ideas de pura experiencia ganada. Practícalas y compártelas con quienes comparten tu interés en incrementar su capacidad de acción.

  1. Todo cambia, nada es inmutable.
  2. El cambio es omnipresente, está en todas partes.
  3. Las realidades cambian constantemente, crean nuevos mundos.
  4. No se gerencia el cambio, se asume o resiste a él.
  5. Dirigir organizaciones es dirigir cambio.
  6. Las organizaciones no cambian, cambia su gente
  7. Todo cambio requiere la práctica de nuevas soluciones.
  8. Sin cambio no hay resultados diferentes.

¿Y tú? Cómo vives tu propia experiencia de cambio?

8 reglas de un jefe extraordinario

Geoffrey James, Best Seller Autor, personalidad de televisión, conocido como “La máquina de ventas” e invitado permanente de la cadena televisiva (CBS), entrevistó a algunos de los directores ejecutivos más exitosos del mundo con el fin de descubrir sus secretos de gestión de dirección empresarial . Los registros de este proceso de entrevistas lo llevaron a sintetizar ocho creencias fundamentales relativas al ‘”cómo” conciben y ejercen con maestría personal los mejores directivos este arte.

  1. Los negocios son un ecosistema, no un campo de batalla. Generalmente los jefes ven los negocios como un conflicto entre empresas, departamentos o equipos de trabajo. Por ello, construyen verdaderos “ejércitos” para que luchen contra los “enemigos” (en este caso los competidores) y conquisten “territorios” (clientes). Sin embargo, los líderes más exitosos ven a los negocios como una red de interacción, donde el equipo más diverso, es el que tiene más posibilidades de sobrevivir y prosperar. De este modo, ellos crean grupos que se adaptan fácilmente a nuevos mercados y rápidamente forman alianzas con otras compañías, clientes e incluso competidores.
  2. Una empresa es una comunidad, no una máquina. Es común que los altos mandos quieran que sus empresas sean una máquina de engranaje, es decir, creen estructuras rígidas y traten de mantener el control “tirando palancas” y gobernando arbitrariamente. En cambio, los gerentes extraordinarios ven a sus compañías como una colección de esperanzas y sueños individuales que se conectan por un propósito superior en común. Además, inspiran a sus trabajadores a dedicarse a la obtención del éxito tanto de la “comunidad” como de la firma en general.
  3. La administración es servicio, no control. La mayoría de los jefes quieren que sus empleados sigan reglas estrictas y estén atentos a cualquier mínima señal de insubordinación. De este modo, crean entornos en los que la iniciativa individual es nula y todos tienen una mentalidad que se traduce en “esperan lo que dice el jefe”. Los jefes más exitosos hacen lo contrario. Establecen una dirección general y luego se valen de las propuestas y los recursos intelectuales que sus empleados tienen. De este modo, los motivan a tomar decisiones, permitiendo a los equipos crear sus propias reglas y sólo intervenir en casos de emergencia.
  4. Mis empleados son mis pares, no mis hijos. Comúnmente, los gerentes ven a los trabajadores como seres inferiores, inmaduros, en los que no puede confiar y necesitan supervisar constantemente. De este modo, los empleados se acostumbran a descansar cada vez que pueden, ya que se sienten agobiados en el trabajo. En cambio, los jefes extraordinarios tratan a cada uno de sus empleados como si fueran la persona más importante en la empresa. Como resultado, los empleados de todos los niveles se hacen cargo de sus propios destinos y se sienten motivados a ser un aporte en la compañía.
  5. La motivación viene de la visión, no del miedo. El promedio de los jefes ven el miedo como una forma crucial para motivar a la gente. Para ellos es conveniente que los empleados teman a ser despedidos, quedar en ridículo, o perder privilegios. Sin embargo, esto sólo conduce a que los empleados se paralicen y se sientan incapaces de tomar decisiones arriesgadas. Por eso, los gerentes más exitosos inspiran a la gente a luchar por un futuro mejor y sentirse parte de ese gran cambio. Esto lleva a que los empleados trabajen más duro porque creen en los objetivos de la organización, disfrutan realmente de lo que están haciendo y saben que las recompensas serán compartidas.
  6. Cambio es igual a crecimiento, no a dolor. Los jefes en general tienden a ver los cambios como algo complicado y amenazante, y que se deben llevar a cabo cuando la empresa está en peligro. Por eso, inconscientemente postergan todo lo que pudiera alterar el orden establecido. Un pensamiento muy distinto tienen los jefes extraordinarios. Ellos ven el cambio como una parte inevitable de la vida y saben que el éxito sólo es posible si los empleados y la organización se abren a nuevas ideas y nuevas formas de hacer negocios.
  7. La tecnología ofrece empoderamiento, no automatización. Gran parte de los jefes ven las tecnologías como una forma de fortalecer el control de gestión y de aumentar la automatización. De este modo, se instalan sistemas centrados en la computación que deshumanizan a los empleados. Pero los gerentes más exitosos ven la tecnología como una forma de liberar a los seres humanos, impulsándolos a ser creativos y construir mejores relaciones. Adaptan las herramientas tecnológicas que apoyen el trabajo de la gente, no que lo reemplacen.
  8. El trabajo debe ser divertido, no una mera obligación. Los jefes promedio creen que el trabajo es “un mal necesario”. Por esto mismo, inconscientemente tienden a establecer un régimen en que ellos son los “opresores” y los empleados las “víctimas”, y ambos asumen ese rol. Sin embargo, los jefes extraordinarios ven el trabajo como algo intrínsecamente placentero y por lo tanto, tratan de que sus empleados en lo posible cumplan funcionen que los satisfagan, se sientan contentos y motivados.