7 mitos sobre liderazgo

Vivimos en una época que busca los arreglos rápidos y las respuestas fáciles. Y algunas veces, los líderes abdican a su propio pensamiento para adoptar la “sabiduría popular”, lo que generalmente es contradictorio.

Como muchos, crecí aceptando demasiadas cosas, dándolas por sentado. No fue hasta que empecé a darles un segundo vistazo a temas importantes, como el liderazgo, que me di cuenta que he estado creyendo muchos conceptos que en realidad son mitos. Aquí te comparto siete concepciones sobre el liderazgo que no son ciertas:

  1. “Todos los managers son líderes”. Verdad: Algunos managers pueden liderar y otros no. El management es una subcategoría del liderazgo, no su equivalente. Los managers son buenos para monitorear y mantener sistemas y procesos. Ellos contratan gente, pero no pueden impulsar el mejor desempeño de las personas y llevar la organización más allá de donde está. El liderazgo siempre involucra cambio, mejora y crecimiento.
  2. “Hay líderes innatos”. Verdad: Aunque alguien tenga cierta predisposición a liderar, debe aprender las habilidades de liderazgo. Un joven que mida 1.90 metros podría tener predisposición a jugar basquetbol, pero necesita aprender a jugarlo antes de tener éxito. El liderazgo puede estar más latente en unos que en otros, pero debes enfocarte en desarrollar ciertos comportamientos, y no en los antecedentes biológicos.
  3. “Los líderes siempre tienen las respuestas correctas”. Verdad: Los líderes hacen las preguntas correctas y saben dónde encontrar las mejores respuestas. Si tu gente siempre te entrega respuestas, entonces estás impulsando su capacidad de pensar. Y si todos en tu empresa siguen haciéndose las mismas preguntas, entonces no estás innovando. Sin cuestionarse y sin curiosidad, los líderes simplemente administran usando respuestas familiares. No se trata tanto de saber las respuestas, sino de saber a quién preguntar.
  4. “Necesitas un título para liderar”. Verdad: Para liderar sólo necesitas saber cuándo es apropiado hacerlo y cómo hacerlo. Cuando me quedo en un hotel, la mayoría de las personas que me encuentro no tiene títulos o poder sobre las personas, pero son responsables de crear mi experiencia ahí. El buen equipo dispuesto a tomar el liderazgo es más importante que el líder a la cabeza. El liderazgo se trata de hacer mejor las cosas, y las mejores organizaciones enseñan a todos a tomar la responsabilidad de liderar.
  5. “Los líderes están enfocados”. Verdad: Los líderes crean un enfoque compartido. Si tu equipo no está enfocado, no importa qué tanto lo estés tú. Un manager generalmente está enfocado, pero un líder crea un enfoque compartido y no gasta recursos en permitir a los miembros del equipo a hacer trabajos sin importancia. Estar enfocado se trata de responsabilidad y disciplina. Crear un enfoque compartido se trata de incluir a los demás en la agenda del liderazgo y personalizándolo a su trabajo.
  6. “El liderazgo se trata de ambición”. Verdad: El liderazgo se trata del bien mayor. No hay nada de malo con la ambición, pero si lo que haces únicamente te sirve a ti, entonces no estás liderando. Cuando todos los demás también se están beneficiando (clientes, colegas, vendedores, la comunidad), ésa es la señal de un liderazgo efectivo.
  7. “Todos pueden liderar”. Verdad: Nadie puede liderar si no tiene el deseo de hacerlo. No puedes obligar a las personas a liderar; la voluntad es la clave del liderazgo efectivo. Y tú no puedes ser mejor líder sin este mismo deseo. He observado que nadie mejora por accidente. Mejorar se trata de dejar atrás el pensamiento común, las mentiras y los mitos para alcanzar la sabiduría. Si conoces la verdad, entonces estarás libre y podrás convertirte en mejor líder.

 

Por Mark Sanborn

10 tips para un equipo de trabajo saludable

No hay duda que los lugares de trabajo saludables y felices tienen a los equipos más productivos. Cuando apenas estás lanzando una empresa, invertir en programas de ejercicios o en un gimnasio completo puede ser muy costoso. Por suerte, los hábitos saludables no tienen que costar tanto. Hay muchas formas para preservar la salud de tu equipo y hacer que tu negocio funcione perfectamente.

Aquí está la fórmula para mantener a tu equipo saludable sin la necesidad de una gran inversión:

  1. Compra comida saludable. Ve a una tienda dos veces por mes y compra productos saludables como fruta fresca, nueces y barras de granola para la cocina.
  2. Organiza eventos saludables. Una o dos veces al mes, pídele a la gente que prepare una dieta nutritiva en su casa para que se la coman como grupo.
  3. Trae a un instructor de yoga para tener una clase después del trabajo. Un estudio de 2009 dice que aproximadamente 40 adultos se dieron cuenta que 20 minutos al día de meditación guiada y yoga les bajaba el nivel de estrés más de un 10 por ciento y mejoraba sus hábitos de sueño.
  4. Sal de la sala de conferencias y discute ideas importantes mientras caminas. Un estudio de 2011 afirma que 400 mil personas en Taiwán descubrieron que con 15 minutos de ejercicio moderado tendrían grandes beneficios de salud y que su expectativa de vida aumentaría tres años.
  5. Invierte en un escritorio en el que deban estar de pie. Es importante que los empleados no estén sentados todo el día. Un estudio sugiere que si las personas se levantan de vez en cuando, puede disminuir la fatiga y el malestar en los que tienen sobrepeso.
  6. Promueve el cuidado preventivo. Una forma de hacer esto es impulsando a todos a vacunarse o buscar a alguien que vaya a tus oficinas y ofrezca este servicio.
  7. Promueve el ejercicio en grupo. Puede ser una vez a la semana o en fines de semana y las actividades pueden incluir correr, hacer yoga o un boot-camp.
  8. Pregunta sobre paquetes en gimnasios locales. Las cadenas más grandes ofrecen programas de salud y paquetes corporativos.
  9. Enfatiza en la educación invitando a un nutriólogo, coach de salud o hasta a una maestra de aerobics o de cocina. Deja que los empleados se inscriban con estas personas para que los guíen y adopten buenos hábitos en su vida.
  10. Diles que tomen descansos durante el día. Un estudio de 2010 dice que hasta un pequeño break mental puede mejorar mucho la habilidad de una persona para concentrarse en diversas tareas durante más tiempo.

Por Spencer Blackman

5 cosas que haces mal en tu rutina mañanera

Para muchos de nosotros, las mañanas no son muy importantes. El momento entre el que despertamos y llegamos a la oficina, es como un sueño y nuestra rutina es algo tan aburrido que nunca pensamos en cambiarla.

Desafortunadamente, nuestras tareas mañaneras son más importantes de lo que queremos admitir y nuestros malos hábitos tienden a acumularse con el tiempo. La mañana determina cómo vamos a actuar el resto del día y una gran cantidad de errores pueden afectar tu productividad en la tarde y en la noche.

Observa estos cinco errores que cometes en la mañana y piensa bien cómo puedes cambiarlos para que tus días marchen mucho mejor:

  1. Despertarse con algún disgusto. A veces levantarse con un ruido o situación molesta es inevitable. Pero, si la alarma en tu teléfono es desesperante, será tu culpa estar enojado durante los primeros minutos del día. También es importante que no caigas en el ciclo de oprimir el botón de snooze cada cinco minutos y vuelvas a escuchar ese molesto sonido. Cuando despiertes, hazlo bien, aunque sea difícil, y trata de quitarte poco a poco el sueño. Usar tu canción favorita o irte a la cama más temprano para dormir más son buenas tácticas para que el proceso de levantarte sea más sencillo.
  2. Apresurar la rutina. Seguro habrá días en los que vayas tarde y necesites acelerar toda tu rutina para llegar a tiempo al trabajo, pero cuando esto se convierta en un hábito habrá consecuencias irreparables. Si te apuras en exceso, tu cerebro no tendrá tiempo para relajarse y prepararse para el día. En lugar de eso, te estresarás por todas las pequeñas tareas que debes completar y por el tiempo que te tomará cada una. Trata de levantarte media hora antes para que puedas terminar las cosas.
  3. Saltarse el desayuno. Este muchas veces es el resultado de apresurar tu rutina, pero demasiada gente renuncia al desayuno. Lo ven como un alimento innecesario y prefieren iniciar con algo que no sea nutritivo como una taza de café o té. Aunque el café puede reanimarte, no te va a dar la nutrición que necesitas para tener más energía. Come un desayuno saludable como fruta, carbohidratos o proteína para mantenerte enfocado durante el día. Todo lo que necesitas son 15 minutos extra de preparación. Si tu rutina no puede darte esos 15 minutos tal vez tengas problemas más graves que el desayuno.
  4. Obsesionarse con el trabajo. Si te despiertas y lo primero que haces es revisar tu correo, hacer una llamada a uno de tus clientes o pensar en un problema del día anterior estás obsesionado con tu negocio. Puede parecer que lanzarte al trabajo de inmediato es una de las decisiones más productivas que podrás hacer, después de todo, estás eliminando tiempo libre para dedicarlo al empleo. Pero hacer esto puede lastimar tu productividad a largo plazo, ya que no tendrás un periodo de relajación. Date algo de tiempo para meditar, hacer ejercicio o algo que disfrutes. Esto reprogramará tu cerebro y permitirá enfocarte mejor en tu trabajo cuando sea momento de empezar.
  5. Retrasar las tareas difíciles. Siempre hay un reto mayor, ya sea algo de último minuto o un proyecto que no se ha terminado en meses. No importa lo que sea, tal vez no quieras hacerlo y cuando despiertas lo último que quieres hacer es algo retador. Terminar lo más difícil por las mañanas es muy beneficioso. Te deja con un sentimiento de logro y todas las demás tareas parecen más fáciles en comparación. Tus mañanas nunca serán perfectas. Nunca tendrás esa rutina en la que las cosas salen bien y estés listo para el éxito, pero puedes eliminar esos hábitos que tienden a arruinar tu rutina después de años de repetición.

No te desanimes si lo encuentras difícil al principio. Las rutinas toman consistencia, disciplina y tiempo para cambiarlas e introducir un cambio repentino puede ser desconcertante. Mantente comprometido a tus cambios y eventualmente valdrá la pena porque serás más productivo y tendrás una mejor actitud mental para comenzar.

Por Jayson Demers

20 grandes frases de trabajo en equipo

El trabajo en equipo es clave para que una organización tenga éxito y sobreviva con el tiempo. Por eso te compartimos 20 citas inspiradoras que te servirán para impulsar esta forma de trabajar en tu empresa:

  1. “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos” Michael Jordan.
  2. “Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” Madre Teresa de Calcuta.
  3. “Trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados” Anónimo.
  4. “No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por él” “Magic” Johnson.
  5. “Son tres las cosas que le diría a un equipo para ayudarlo a mantenerse unido: Cuando algo resulta mal: yo lo hice. Cuando algo resulta más o menos bien: nosotros lo hicimos. Cuando algo resulta realmente bien: ustedes lo hicieron” Paul “Bear” Bryant.
  6. “Los individuos marcan goles, pero los equipos ganan partidos” Zig Ziglar.
  7. “La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo” Isaac Newton.
  8. “Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes” Stephen Covey.
  9. “No hay problema que no podamos resolver juntos, y muy pocos que podamos resolver por nosotros mismos” Lyndon Johnson.
  10. “Los logros de una organización son los resultados del esfuerzo combinado de cada individuo” Vince Lombardi.
  11. “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito” Henry Ford.
  12. “Puedes diseñar y crear, y construir el lugar más maravilloso del mundo, pero se necesita gente para hacer el sueño realidad” Walt Disney.
  13. “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos” Ray Kroc.
  14. “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado” Proverbio africano.
  15. “Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos todo fallará” Winston Churchill.
  16. “Los cinco dedos separados son cinco unidades independientes. Ciérralos y el puño multiplica la fuerza. Ésta es la organización” James Cash Penney.
  17. “Lo más hermoso del trabajo en equipo es que siempre tienes a otros de tu lado” Margaret Carty.
  18. “No des a tus empleados por sentado. Si no valoras a tu equipo, ellos no valorarán a tus clientes” Richard Branson.
  19. “Solos podemos hacer muy poco; unidos podemos hacer mucho” Hellen Keller.
  20. “El espíritu de equipo es lo que da a muchas empresas una ventaja sobre sus competidores” George Clements.

7 errores comunes de un entrevistador en procesos de selección

En una entrevista de selección muchas son las variables que un entrevistador debe controlar. De acuerdo a mi propia experiencia personal en esta área como entrevistador, reclutador y líder de procesos masivos de selección y empleo, he seleccionado los 7 errores más comunes de un entrevistador en procesos de selección. Si estás interesado en mejorar tu propia puesta en práctica del arte del Head Hunting, este post es para ti.

  1. No preparar la entrevista. Es el error más común de todos.  ¿Es un“error ingenuo? Sinceramente: No! Nunca! Lo cometen hasta los entrevistadores más expertos en aires de excesiva confianza  Hay que ser extremadamente exigente en la planificación de la entrevista. Sobre todo si se es un entrevistador externo. No haber tomado el tiempo suficiente para revisar el CV  de un candidato y mantener la expectativa de realizar una buena entrevista es como pretender acoplar la pieza de un rompecabezas con otra, elegida no sólo al azar, sino con los ojos vendados. También es importante revisar en conjunto la Descripción del Puesto a ocupar con los supervisores a quienes rendirá cuentas el nuevo empleado, es dejar pasar a un lado criterios de ascendencia técnica valiosísimos para conducir y llevar a puerto seguro la entrevista. También lo es, no haber definido claramente las competencias sociales y actitudinales que distinguirían a un candidato ordinario de uno extraordinario.
  2. No brindar ambientes de confianza adecuados al candidato. El lugar de la entrevista debe cumplir al menos con un estándar básico de condiciones físicas adecuadas para transmitirle al candidato que realmente está participando en una entrevista de trabajo de una empresa organizada. Los detalles relacionados con la decoración, ambientación, iluminación y cromática del lugar no son menos importantes. La vestimenta del entrevistador es clave para impactar de manera positiva al entrevistado ya que en este momento el entrevistador es, en sí mismo, la tarjeta de presentación de la empresa y el reflejo de la cultura organizacional que el candidato en todo momento está interesado en precisar. Si eres capaz de trabajar en ambientes de orden y organización estás creando ambientes de confianza para tu entrevistado.  Las personas se sienten más respetadas, más tomadas en cuenta. Si no puedes brindarle al candidato la posibilidad de desplegar sus competencias y potencial, tendrás frente a ti a la mitad de la persona que estás entrevistando. Haz comenzado la entrevista con un (-1) en contra para el candidato, cuando lo justo ha debido ser lo contrario, este (-1), ha debido ser para ti.
  3. Anclarse en la primera impresión percibida del candidato.  El apretón de manos de bienvenida que el entrevistador le brinda al candidato es tan importante como el apretón de manos de despedida. Del primero al último apretón, ocurren durante la entrevista un sin número de registros que nos permiten evaluar mejor a un candidato con respecto a otro. Anclarse en un único registro o primera impresión del candidato, es equivalente a dividir su cuerpo en partes y quedarse con una pierna, un brazo o con cualquier otra parte del cuerpo. Cuando esto ocurre nos encontramos con un entrevistador que “prejuzga” en función de lo que cree correcto y conveniente -para él- y “tacha” o “descarta” psicológicamente, a otras personas que no piensan -como él-. En una entrevista, el entrevistador debe tener la habilidad de favorecer el mejor despliegue y respuestas del candidato.  El mejor entrevistador es aquel que haga sentir más auténtico al candidato y logre poner en evidencia su competencia. En procesos de selección el paradigma “La primera impresión es la que cuenta”, no tiene oportunidad, ni cabida. El paradigma sustituto que no puedes omitir es: “Se ven caras, no corazones”.
  4. Adoptar mayor protagonismo que el propio candidato. En el afán de impresionar al candidato y demostrarle que se posee la experiencia, capacidad y formación suficiente para estar frente a él, muchos entrevistadores caen en la tentación narcisista de centrar la entrevista en ellos mismos. Reconoces a este tipo de entrevistador cuando observas que: a) centran el contenido de la entrevista en sus anécdotas y hazañas profesionales y personales, b) interrumpen frecuentemente las respuestas del candidato, c) cambian abrupta y ligeramente la dirección de la entrevista, si ésta se aleja de sus intereses, d) sienten proximidad inmediata con un candidato que comparta su sistema de valores y creencias, e) sienten inquietud o ansiedad al no poder hablar de ellos mismos, o f) muestran satisfacción excesiva cuando su persona y méritos son reconocidos.
  5. Perder las formalidades y la cortesía durante la entrevista. Es natural observar en una organización los diversos grados de  respeto y cortesía entre sus colaboradores. Por otra parte, en la dinámica del día a día, también pueden observarse trabajadores que pueden omitir conscientemente ciertos formalismos o pasos administrativos en sus transacciones con otros, a fin de acelerar un resultado o disminuir la burocracia. Sin embargo, acciones parecidas no deben trasladarse a la escena de la entrevista de selección. Ser formal en el trato, lenguaje y conducción de la entrevista, es tan importante como el acto de transmitirle al candidato que tiene el mínimo requerido de tu atención como entrevistador. Cuando un entrevistador pierde el mínimo requerido de atención hacia el entrevistador, está a un paso de perder las formalidades y la cortesía. Cuando esto sucede, siempre es motivo de sorpresa para el entrevistado y hasta puede llegar a ser desequilibrante para él. Algunas evidencias de haber perdido la formalidad y la cortesía son: a) decir groserías, b) mostrar en la conducta corporal claras señales de aburrimiento, agotamiento y distracción, c) usar el celular durante la entrevista, d) no llamar al entrevistado por su nombre.
  6. Inducir al candidato en sus respuestas. O llevar al candidato a responder de una manera en que lo haría el propio entrevistador es restarle al candidato la oportunidad de posicionarse con sus propios medios frente al resto del panel. Además lo hace lucir vulnerable e indefenso. Lo hace ver mal. ¿Cómo puede un entrevistador darse cuenta que está cayendo en este error? Si en “modo de autobservación”, observa que: a) tiene que formular la misma pregunta varias veces para que el candidato la entienda.  b) repite o parafrasea la respuesta del candidato para que éste la re-formule o re-dimensione,  c) si el entrevistador hace preguntas “modo” completa la frase…
  7. “Psicologizar” la entrevista. Significa centrar la entrevista en aspectos estrictamente personales del candidato (interés afanado y desbordado en conocer en detalle la vida privada y otros datos personales del mismo). Cuando esto sucede, el entrevistado puede tener la sensación de haberse equivocado de lugar y sentir que ha terminado en una consulta psicológica en vez de estar en la entrevista de selección y empleo para la cual se ha venido preparando durante semanas. Este es un error común de profesionales de la salud, con formación especial en al área clínica (psiquiatras, psicólogos con mención clínica), al iniciarse en el área de Gestión del Talento Humano.  Sin embargo, es importante aplicar el axioma: “Simplicidad, simplicidad, simplicidad”. Cuando desarrolles una entrevista de selección, nada de lenguaje encriptado, médico o diagnóstico en el abordaje del candidato. Una entrevista no es una prueba psicotécnica. Lo evidencia más contundente para darse cuenta que estás cayendo en este error es que el entrevistado te pregunte: ¿Disculpe, me está psicoanalizando?

¿Qué podemos esperar del coaching?

En su blog, Ricardo Shahin comparte los resultados de un estudio de satisfacción realizado a coachees por la ICF.

“¿Qué tanto podemos esperar de un proceso de coaching?” es una pregunta que con frecuencia me hacen. Pero más allá de lo que pueda decir como coach, me gustaría compartir con ustedes la opinión de 2,165 personas de 64 países expresadas a través del Estudio Global de Clientes de Coaching realizado por la International Coaching Federation (ICF).

Aquí los resultados más sobresalientes:

  • ¿Qué es lo que hace que un cliente busque un coach? 41% de los entrevistados respondió que para trabajar en la autoestima y confianza en sí mismos; 36% para encontrar el equilibrio entre la vida laboral y personal, seguidos por la búsqueda de oportunidades de desarrollo profesional y la mejora en la gestión del negocio.
  • 72% respondió que los mismos interesados son quienes buscan y contratan al coach.
  • ¿Qué buscan los clientes en un coach? Confianza (74%), relación personal (86%), compatibilidad (80%), nivel de formación (56%), credenciales (41%), reputación (46%).
  • En general, los procesos de coaching tienen una duración de un año 8 meses, con una frecuencia mensual de dos sesiones, mismas que tienen una duración aproximada de 76 minutos.
  • El 95% de los clientes explicó que se sentía muy satisfecho con los resultados y que volvería a contratar el servicio de un coach.
  • El retorno de inversión (ROI) promedio en este proceso, para la empresa, es siete veces superior a la inversión inicial. De hecho, casi la quinta parte (19%) declaró haber obtenido un ROI de al menos 50 veces la inversión inicial; mientras que el 28% informó de un ROI equivalente a entre 10 y 49 veces la inversión.

Con la referencia anterior, podemos decir que el coaching  no es un gasto, sino una excelente inversión para las empresas. Sin embargo, considero que el punto más importante -y el más difícil de evaluar- es el crecimiento que el coachee tiene como persona. Y a mi juicio, eso es invaluable.

POr Ricardo Shahin

8 consignas de cambio para reclutar más colaboradores

10 ideas que siempre debes tener presentes al momento de iniciar un proceso de cambio de alto valor de dirección personal. Internalízalas e imprímeles tu propio sello de marca. Por muy sencillas que parezcan no puedes desestimar su alto sentido de dirección y potencia interpretativa. Nuestros equipos de trabajo y aliados han obtenido resultados aleccionadores y significativos aplicándolas en su día a día y en momentos cruciales de su vida personal, relacional y profesional. 10 ideas de pura experiencia ganada. Practícalas y compártelas con quienes comparten tu interés en incrementar su capacidad de acción.

  1. Todo cambia, nada es inmutable.
  2. El cambio es omnipresente, está en todas partes.
  3. Las realidades cambian constantemente, crean nuevos mundos.
  4. No se gerencia el cambio, se asume o resiste a él.
  5. Dirigir organizaciones es dirigir cambio.
  6. Las organizaciones no cambian, cambia su gente
  7. Todo cambio requiere la práctica de nuevas soluciones.
  8. Sin cambio no hay resultados diferentes.

¿Y tú? Cómo vives tu propia experiencia de cambio?

3 maneras creativas de abordar el estrés laboral.

Existen múltiples factores que en la actualidad generan estrés en el trabajo. Constantemente estamos expuestos a una dinámica laboral cada vez más exigente. Por motivos muy diversos e incluso de acuerdo a la naturaleza de las responsabilidades asignadas, el estrés tiende a expresarse a nivel sintomático tan diverso como los eventos que lo producen.

Algunos de los síntomas más comunes del estrés laboral en ambientes de cambio, transición e incertidumbre son:

  1. A nivel cognitivo-subjetivo: preocupación , dificultad para decidir, concentrarse y dormir, pensamientos negativos sobre uno mismo y de nuestra actuación ante otros, temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar o concentrarse.
  2. A nivel fisiológico: sudoración, tensión muscular, taquicardia, dolores de cabeza, mareo, náuseas,
  3. A nivel motriz: evasión, fumar, comer o beber en exceso, intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, tartamudear, llorar, parálisis,

Estos síntomas son consecuencia de “eventos disparadores” y de la “exposición directa” a situaciones que generan en la persona altos niveles de ansiedad. Las situaciones y disparadores más comunes del estrés laboral son:

  • Exceso y falta de trabajo
  • Ausencia de una descripción clara del trabajo.
  • Falta de reconocimiento o recompensa por un buen rendimiento laboral.
  • Responsabilidades múltiples con poca delegación de autoridad y toma de decisiones.
  • Jefes, homólogos o supervisados que no cooperan ni apoyan.
  • Inseguridad en el empleo por poca estabilidad en la posición.
  • Sentimientos de inadecuación en función de la edad, el género, la raza, el origen étnico o la religión.
  • Exposición a la violencia, acoso sexual e intimidaciones.
  • Condiciones de trabajo físico desagradables o peligrosas.
  • No tener oportunidad de demostrar capacidad u otras competencias personales.

Si puedes reconocer alguno de ellos, sin duda no te estás desempeñando como quisieras en tu trabajo.  Para afrontar el estrés, debes hallar sin más rodeos una solución que de salida a ese malestar. Existen tres maneras creativas de abordar el estrés laboral:

  1. Recrea mentalmente la situación estresante, por ejemplo: imaginando una respuesta autodesafiante y posible que te liberé del evento estresante. Los ejercicios de visualización son de gran utilidad para sensibilizarte y exponerte gradualmente al estímulo estresante. Visualízate realizando una hazaña habilidosa que resulte ideal para confrontar a la persona que te genera malestar y estrés.
  2. Escribe todo lo que te gustaría decirle a las personas que te causan estrés a la manera de un guión o diálogo y actúalo.

Lo importante de todo esto es que vuelvas a sentir una relativa autoconfianza que te coloque en mejor posición para abordar la acción.

8 reglas de un jefe extraordinario

Geoffrey James, Best Seller Autor, personalidad de televisión, conocido como “La máquina de ventas” e invitado permanente de la cadena televisiva (CBS), entrevistó a algunos de los directores ejecutivos más exitosos del mundo con el fin de descubrir sus secretos de gestión de dirección empresarial . Los registros de este proceso de entrevistas lo llevaron a sintetizar ocho creencias fundamentales relativas al ‘”cómo” conciben y ejercen con maestría personal los mejores directivos este arte.

  1. Los negocios son un ecosistema, no un campo de batalla. Generalmente los jefes ven los negocios como un conflicto entre empresas, departamentos o equipos de trabajo. Por ello, construyen verdaderos “ejércitos” para que luchen contra los “enemigos” (en este caso los competidores) y conquisten “territorios” (clientes). Sin embargo, los líderes más exitosos ven a los negocios como una red de interacción, donde el equipo más diverso, es el que tiene más posibilidades de sobrevivir y prosperar. De este modo, ellos crean grupos que se adaptan fácilmente a nuevos mercados y rápidamente forman alianzas con otras compañías, clientes e incluso competidores.
  2. Una empresa es una comunidad, no una máquina. Es común que los altos mandos quieran que sus empresas sean una máquina de engranaje, es decir, creen estructuras rígidas y traten de mantener el control “tirando palancas” y gobernando arbitrariamente. En cambio, los gerentes extraordinarios ven a sus compañías como una colección de esperanzas y sueños individuales que se conectan por un propósito superior en común. Además, inspiran a sus trabajadores a dedicarse a la obtención del éxito tanto de la “comunidad” como de la firma en general.
  3. La administración es servicio, no control. La mayoría de los jefes quieren que sus empleados sigan reglas estrictas y estén atentos a cualquier mínima señal de insubordinación. De este modo, crean entornos en los que la iniciativa individual es nula y todos tienen una mentalidad que se traduce en “esperan lo que dice el jefe”. Los jefes más exitosos hacen lo contrario. Establecen una dirección general y luego se valen de las propuestas y los recursos intelectuales que sus empleados tienen. De este modo, los motivan a tomar decisiones, permitiendo a los equipos crear sus propias reglas y sólo intervenir en casos de emergencia.
  4. Mis empleados son mis pares, no mis hijos. Comúnmente, los gerentes ven a los trabajadores como seres inferiores, inmaduros, en los que no puede confiar y necesitan supervisar constantemente. De este modo, los empleados se acostumbran a descansar cada vez que pueden, ya que se sienten agobiados en el trabajo. En cambio, los jefes extraordinarios tratan a cada uno de sus empleados como si fueran la persona más importante en la empresa. Como resultado, los empleados de todos los niveles se hacen cargo de sus propios destinos y se sienten motivados a ser un aporte en la compañía.
  5. La motivación viene de la visión, no del miedo. El promedio de los jefes ven el miedo como una forma crucial para motivar a la gente. Para ellos es conveniente que los empleados teman a ser despedidos, quedar en ridículo, o perder privilegios. Sin embargo, esto sólo conduce a que los empleados se paralicen y se sientan incapaces de tomar decisiones arriesgadas. Por eso, los gerentes más exitosos inspiran a la gente a luchar por un futuro mejor y sentirse parte de ese gran cambio. Esto lleva a que los empleados trabajen más duro porque creen en los objetivos de la organización, disfrutan realmente de lo que están haciendo y saben que las recompensas serán compartidas.
  6. Cambio es igual a crecimiento, no a dolor. Los jefes en general tienden a ver los cambios como algo complicado y amenazante, y que se deben llevar a cabo cuando la empresa está en peligro. Por eso, inconscientemente postergan todo lo que pudiera alterar el orden establecido. Un pensamiento muy distinto tienen los jefes extraordinarios. Ellos ven el cambio como una parte inevitable de la vida y saben que el éxito sólo es posible si los empleados y la organización se abren a nuevas ideas y nuevas formas de hacer negocios.
  7. La tecnología ofrece empoderamiento, no automatización. Gran parte de los jefes ven las tecnologías como una forma de fortalecer el control de gestión y de aumentar la automatización. De este modo, se instalan sistemas centrados en la computación que deshumanizan a los empleados. Pero los gerentes más exitosos ven la tecnología como una forma de liberar a los seres humanos, impulsándolos a ser creativos y construir mejores relaciones. Adaptan las herramientas tecnológicas que apoyen el trabajo de la gente, no que lo reemplacen.
  8. El trabajo debe ser divertido, no una mera obligación. Los jefes promedio creen que el trabajo es “un mal necesario”. Por esto mismo, inconscientemente tienden a establecer un régimen en que ellos son los “opresores” y los empleados las “víctimas”, y ambos asumen ese rol. Sin embargo, los jefes extraordinarios ven el trabajo como algo intrínsecamente placentero y por lo tanto, tratan de que sus empleados en lo posible cumplan funcionen que los satisfagan, se sientan contentos y motivados.

 

 

¿Qué hace a las mujeres productivas y rentables?

En los distintos roles de la vida social si algo diferencia con creces y de manera general al hombre de la mujer es la facilidad de esta última para ejecutar múltiples actividades simultáneamente. La realidad laboral no escapa a esta diferencia. Sin embargo, la discriminación de género para ocupar posiciones ejecutivas y de dirección en las organizaciones privadas y de gobierno aún persiste.

Existen muchos paradigmas que han colocado el proceso de contratación y desarrollo profesional femenino en un segundo plano. Estos tienen fundamentos empresariales asociados a: costo labor y productividad, comportamiento en el trabajo, calidad de la oferta de trabajo y atributos “personales”, entre otros.

Mitos aosiados a Costo labor y productividad

“Los costos indirectos de las mujeres son más altos.”

“Los seguros maternos y protección legal son un problema para la productividad.”

Mitos aosiados a Comportamiento en el trabajo.

“Los hombres faltan menos que las mujeres”.

“Los hombres tienen mejor disposición para el trabajo”.

Mitos aosiados a Calidad de la oferta de trabajo y atributos “personales”.

“Las mujeres no tienen la formación adecuada”.

“Los hombres poseen más fortaleza de carácter que mujeres para manejar conflictos”.

A pesar de estos paradigmas y a la progresiva incorporación de la mujer en el mercado laboral y en posiciones de mando son mayores los esfuerzos y desafíos que quedan por venir para emancipar más de cien años de expresa gerencia “mas”-“culina”.

Es cierto también, que desde el icónico libro El segundo sexo (Le Deuxième Sexe) de Simone de Beauvoir 1949, y su célebre frase: “No se nace mujer, se llega a serlo”, las mujeres han ganado espacios en diversos campos de acción social, que no hubiesen sido ganados, en ausencia del espíritu de unión, confraternidad y defensa que inspiró el libro a un género históricamente excluido.

El discurso empresarial de hoy da cuenta que los cambios ocurridos en el mundo laboral favorecen las características naturales del perfil femenino. El cambio como constante en el ambiente empresarial requiere de la práctica creativa de nuevas soluciones que las mujeres llegan a imaginar con más facilidad y perspicacia.

Las mujeres tienen más facilidad para adaptarse a las innovaciones y son más confiables, disciplinadas y responsables porque sus roles de vida así se lo exigen: esposa, madre, hija, empleada, ciudadana. Equilibrio dinámico natural.

Son más efectivas durante la jornada laboral porque son mejores administradores del tiempo y es observable en la calidad de sus trabajos una clara orientación al detalle y conciencia de costos. Sólo esto de por sí las hace productivas. Además, porque no pueden darse el lujo de llevarse el trabajo al hogar.

¿Quién cree aún que las mujeres no son rentables?

El discurso empresarial tradicional, sus ideólogos y la experiencia brindada por sus historias de éxito, sólo son un recurso valioso en el entendido de que el futuro sea exactamente igual que el pasado.